El presidente Bernardo Arévalo ha iniciado el año 2026 sin realizar espacios abiertos de preguntas y respuestas con la prensa, acumulando al menos 20 días sin este tipo de interacción. Esta situación ocurre en un contexto político y administrativo complejo, con la suspensión del presupuesto de 2026 por parte de la Corte de Constitucionalidad y la atención internacional por la crisis en Venezuela.
La Secretaría de Comunicación informó que el mandatario mantendría una agenda privada durante esta semana, trabajando desde su despacho en reuniones internas con ministros y su equipo de gobierno. Sin embargo, estas actividades no han sido acompañadas de espacios abiertos para la prensa ni de explicaciones sobre las decisiones que se están tomando.
Adicionalmente, se ha difundido en redes sociales una reunión privada encabezada por la secretaria de Comunicación Social, Karina García, con directores de algunos medios de comunicación, generando cuestionamientos sobre el acceso equitativo a la información pública y el trato diferenciado hacia los medios.
La ausencia de atención a la prensa ocurre en un momento político relevante, con procesos de elección de autoridades clave y decisiones que tendrán impacto en el equilibrio institucional. Pese a ello, el presidente ha optado por comunicar únicamente a través de una cadena nacional, sin posibilidad de preguntas, en la que abordó temas como la importancia de la vigilancia ciudadana y la "transparencia".
Arévalo abre el 2026 con un discurso sobre democracia, pero sin atender a los periodistas. La falta de contacto directo con la prensa deja un vacío informativo en un momento clave y plantea la pregunta central: ¿cómo se puede hablar de rendición de cuentas, si el año comienza sin diálogo público?











