Pequeñas pistas químicas aprisionadas dentro de huesos antiguos están revelando lo que comían los animales, las enfermedades que portaban y los ambientes en los que vivían hace millones de años. Un equipo de investigadores ha descubierto miles de moléculas metabólicas preservadas en el interior de fósiles con hasta 3 millones de años, ofreciendo una nueva y sorprendente ventana a la vida prehistórica.
Los hallazgos muestran detalles sobre la dieta de los animales, las enfermedades que padecían e incluso el clima en el que se desenvolvían, incluyendo evidencias de ambientes más cálidos y húmedos que los actuales. "Utilizar análisis metabólicos para estudiar fósiles puede permitirnos reconstruir el mundo prehistórico con un nuevo nivel de detalle, como si fuéramos hoy ecologistas de campo en un ambiente natural", explica Tomas Bromage, uno de los líderes del estudio.
Uno de los fósiles analizados, perteneciente a una ardilla terrestre de hace 1,8 millones de años hallada en Tanzania, presentó evidencias de infección por el parásito que causa la enfermedad del sueño en humanos, transmitida por la mosca tsé-tsé. Otros metabolitos encontrados en los huesos revelaron la presencia de plantas regionales como el áloe vera y los espárragos en la dieta de los animales.
Las pruebas químicas obtenidas de estos restos fósiles están en consonancia con las investigaciones geológicas y ecológicas previas sobre los entornos de la época. Los datos apuntan consistentemente a climas más cálidos y húmedos de lo que son hoy, en línea con la reconstrucción de ambientes de bosques de agua dulce, pastizales y pantanos en esas regiones.
"Esta nueva aproximación basada en el estudio del metaboloma de los fósiles puede transformar la forma en que los científicos reconstruyen los ecosistemas del pasado", concluye Bromage. Los detalles biológicos y ecológicos que se pueden extraer de estos restos son sorprendentes y abren una ventana inédita a la vida en la Tierra hace millones de años.











