En una entrevista telefónica con NBC News, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que Estados Unidos "no está en guerra con Venezuela", sino que está "en guerra con la gente que vende drogas" y "la gente que vacía sus prisiones y manicomios" en el país.
A pesar de la espectacular operación de las fuerzas especiales que capturaron a Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores la madrugada del viernes al sábado, Trump insistió en que la prioridad no es convocar elecciones en Venezuela, sino "devolver la salud" a la nación.
El mandatario celebró la captura de Maduro como un "momento extraordinario en la historia" y algo positivo para todo el hemisferio occidental y las Américas. Sin embargo, aclaró que el principal beneficio será una bajada de los precios del petróleo para los estadounidenses.
Trump espera que las petroleras estadounidenses puedan iniciar operaciones en Venezuela en menos de 18 meses, incluyendo inversiones en infraestructura. "Un tremendo volumen de dinero va a tener que ser gastado y las compañías petroleras lo gastarán y entonces les reembolsaremos nosotros (la inversión) o a través de ingresos", indicó.
No obstante, varias fuentes citadas por medios estadounidenses han señalado que la industria petrolera no tiene interés en regresar con grandes inversiones a Venezuela, debido a la inestabilidad, las nacionalizaciones y la falta de seguridad jurídica que han caracterizado al país en las últimas décadas.


