El pasado viernes 2 de enero de 2026, un sismo de magnitud 6.5 sorprendió a los habitantes del centro y sur de México. De acuerdo con el reporte del Servicio Sismológico Nacional, el epicentro se ubicó a 15 kilómetros al suroeste de San Marcos, Guerrero, a una profundidad de 10 kilómetros.
La actividad sísmica, que tuvo una intensidad reportada de VI en la zona epicentral, fue perceptible de forma moderada a fuerte en diversos estados, incluida la Ciudad de México. Allí, la alerta sísmica permitió la evacuación preventiva de edificios y hogares, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum interrumpía su conferencia matutina para seguir los protocolos de seguridad.
Tras realizar los sobrevuelos de vigilancia y establecer contacto con la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, las autoridades confirmaron un saldo blanco preliminar. Hasta el momento, no se reportan personas fallecidas ni heridas de gravedad.
Los daños identificados se limitan a afectaciones materiales menores, como la caída de un árbol en la Ciudad de México y algunas grietas no estructurales en viviendas cercanas al epicentro. Las instituciones de Protección Civil continúan con los recorridos de supervisión en hospitales e infraestructura estratégica para descartar riesgos ocultos, mientras instan a la población a mantenerse informada ante posibles réplicas.
El sismo de 6.5 grados en México se produjo en un momento en que el país se encuentra en alerta por la actividad sísmica en la región. Expertos señalan que esta zona del Pacífico es propensa a la ocurrencia de sismos de magnitud considerable, por lo que las autoridades mantienen un monitoreo constante y han implementado protocolos de respuesta ante emergencias de este tipo.
Afortunadamente, en esta ocasión, el impacto del sismo fue limitado y no se reportaron víctimas mortales. Sin embargo, las autoridades continúan evaluando la situación y realizando los trabajos necesarios para garantizar la seguridad de la población.
Es importante que los habitantes de las zonas afectadas sigan las indicaciones de las autoridades y mantengan la calma ante posibles réplicas. La prevención y la preparación son clave para minimizar los daños en caso de futuros eventos sísmicos en la región.












