La Carrera San Silvestre de Guatemala ha evolucionado con el paso de los años, consolidándose como un evento que va más allá de la simple competencia atlética. Esta tradicional prueba de fin de año se ha transformado en una verdadera celebración que combina deporte, convivencia y alegría.
Uno de los rasgos más distintivos de la San Silvestre guatemalteca es el ambiente festivo que se vive a lo largo del recorrido. Muchos de los participantes optan por lucir disfraces creativos y coloridos, llenando de originalidad y diversión las calles de la ciudad. Esta tradición ha tomado tanta relevancia que, en algunas ediciones, incluso se premian los mejores atuendos, fortaleciendo el carácter familiar y recreativo del evento.
En el plano histórico, la Carrera San Silvestre ha sido testigo del talento de grandes figuras del atletismo nacional. José Amado García, atleta olímpico originario de Baja Verapaz, se mantiene como el corredor más exitoso en la historia de la prueba, con diez victorias. En la rama femenina, Merlin Chalí, nacida en Amatitlán, ha dejado una huella imborrable al conquistar el primer lugar en doce ocasiones, consolidándose como la máxima referente del evento.
La edición 2025 de la San Silvestre volvió a cumplir con las expectativas y reunió a cientos de familias guatemaltecas que compartieron un mismo objetivo: realizar actividad física, fortalecer la convivencia y despedir el año de manera positiva. Entre sonrisas, esfuerzo y entusiasmo, la carrera cerró el 2025 como una fiesta deportiva, proyectando a sus participantes hacia un 2026 lleno de salud, deporte y nuevos desafíos.












