El Volcán de Fuego, uno de los más activos de Centroamérica, ofreció un espectáculo natural impresionante a los habitantes de Guatemala durante la noche de Año Nuevo. La erupción, que se produjo el 31 de diciembre, iluminó el cielo con su incandescencia y emisión de material volcánico, convirtiéndose en una postal natural con la que el país recibió el 2023.
Las imágenes de la erupción se viralizaron rápidamente en redes sociales, mostrando la magnitud del fenómeno natural. Según las autoridades y entes de monitoreo, el Volcán de Fuego es uno de los más activos de la región, por lo que se mantiene bajo estrecha vigilancia.
La actividad volcánica estuvo acompañada de incandescencia visible y emisión de material volcánico, lo que generó asombro entre la población de las comunidades aledañas y en diversos puntos del país. Muchos habitantes tuvieron la oportunidad de presenciar este espectáculo natural de primera mano, dando la bienvenida al nuevo año con una imagen impactante.
El Volcán de Fuego, ubicado en el departamento de Escuintla, a unos 45 kilómetros de la capital guatemalteca, es conocido por sus constantes erupciones y actividad sísmica. A lo largo de la historia, este imponente volcán ha sido testigo de eventos eruptivos de gran magnitud, algunos de los cuales han causado daños y desplazamientos de población.
Pese a los riesgos inherentes, la erupción del 31 de diciembre se convirtió en una celebración natural, una muestra del poder y la belleza de la naturaleza que sorprendió a propios y extraños. Las autoridades han reiterado la importancia de mantener un monitoreo constante del volcán, con el objetivo de garantizar la seguridad de las comunidades cercanas y estar preparados ante cualquier eventualidad.











