Los armeros del Eibar reciben este viernes 2 de enero al CD Mirandés en Ipurua, con el objetivo de iniciar el 2026 con una victoria que les permita consolidar su confianza y buenas sensaciones de cara al tramo decisivo de la temporada en Segunda División.
El Eibar llega a este partido tras un final de año prometedor, con una contundente victoria por 3-0 frente al Real Valladolid que les permitió cortar una racha negativa y mantener la portería a cero por segunda vez en la temporada, un avance necesario para consolidar la estabilidad defensiva. Este triunfo también les permitió salir del descenso, situándose ahora en el puesto 18 con 21 puntos tras 19 jornadas.
Sin embargo, la clasificación sigue siendo un recordatorio de que no hay margen para la relajación, y la meta sigue siendo escalar posiciones y dejar atrás la zona roja. La preparación para el nuevo año ha sido intensa, con el equipo regresando a los entrenamientos el 28 de diciembre, casi en plenas condiciones físicas, a pesar de que la gripe que asola el país también ha golpeado al vestuario armero.
Enfrente estará un Mirandés que encara el nuevo año en una situación delicada. Colista con 16 puntos tras un cierre de 2025 con dos derrotas y un empate, el equipo de la ribera del Ebro es joven, con movilidad y riesgo, pero también vulnerable. Sus dos triunfos fuera de Anduva en esta primera vuelta demuestran que puede generar problemas si el Eibar no mantiene concentración y ritmo.
El contexto es claro: el primer partido del año es una oportunidad inmejorable para empezar 2026 con victoria, consolidar la confianza de los jugadores y reconvertir Ipurua en el fortín de siempre desde el primer minuto. Frente a un rival necesitado y que buscará complicar el duelo, el Eibar necesita precisión, intensidad y ambición para seguir construyendo la senda hacia la salvación y más allá.












