El cardenal Óscar Rodríguez, una de las figuras religiosas más influyentes de Honduras, hizo un llamado directo al gobierno saliente y al gobierno entrante para que la transición de poder se dé de manera pacífica, serena y sin violencia. En sus declaraciones tras la misa de Año Nuevo en la Basílica de Suyapa, en Tegucigalpa, el purpurado instó a las autoridades a entregar el poder "con dignidad y con la frente en alto", recordando que la violencia no deja ningún beneficio al país.
"Ojalá puedan hacer esa transición en serenidad, en paz, sin ningún tipo de violencia. ¿Qué van a ganar con eso?", expresó el cardenal Rodríguez, en referencia a los temores de posibles conflictos durante el cambio de gobierno que se avecina en Honduras.
Honduras se prepara para un cambio de gobierno el próximo 27 de enero, cuando Nasry 'Tito' Asfura, del Partido Nacional, asumirá la presidencia tras ganar las elecciones de noviembre pasado. Asfura recibirá el poder de manos de la actual presidenta, Xiomara Castro, del partido Libre, considerado de izquierda.
El cardenal Rodríguez, quien es una de las voces más respetadas en el país, también hizo un llamado a que la transición se dé "con Dios como prioridad". En su homilía de Año Nuevo, el arzobispo emérito lamentó que muchas personas vivan sin tener a Dios como prioridad en sus vidas, lo que, según él, conlleva al "odio, la violencia y el vacío espiritual".
"Dios es de primera necesidad en Honduras", concluyó el cardenal, deseando un año nuevo lleno de paz, esperanza, fe y amor para todo el país.
Diversos sectores han pedido al gobierno garantizar una transición pacífica, luego de las manifestaciones protagonizadas por movimientos afines a Libre en Tegucigalpa tras los comicios. La mandataria hondureña, por su parte, ha prometido que la entrega del poder será pacífica y que respetará al ganador de las elecciones.
El Partido Nacional regresa al poder después de haber gobernado durante tres períodos consecutivos, entre 2010 y 2022, marcados por múltiples denuncias de narcotráfico y corrupción. Mientras tanto, Libre fundado en 2011, dos años después del golpe de Estado contra Manuel Zelaya pasa a la oposición tras cuatro años de mandato, también salpicados por denuncias de presuntos actos de corrupción y numerosas promesas incumplidas.
En este contexto, el cardenal Rodríguez advirtió que Honduras no debe convertirse en un "narcoestado" y calificó al narcotráfico como "un crimen horrible" que destruye y mata a miles de personas. Asimismo, denunció el enriquecimiento ilícito en la función pública como una de las causas de los grandes males del país.
El llamado del cardenal Rodríguez a una transición pacífica y con Dios como prioridad se produce en un momento crucial para Honduras, que busca dejar atrás años marcados por la corrupción, la violencia y la inestabilidad política. Su voz, como una de las figuras religiosas más influyentes del país, tiene un peso significativo y puede ser determinante para encauzar el proceso de cambio en una dirección de concordia y reconciliación nacional.











