Las campanadas de TV3 para recibir el Año Nuevo estuvieron marcadas por una excesiva intromisión publicitaria y la palabrería de los presentadores, Miki Núñez y Laura Escanes, quienes no dejaron de promocionar diferentes marcas y programas de la cadena durante la transmisión.
La celebración, que tradicionalmente es un momento de unión y reflexión, se vio opacada por los constantes anuncios y menciones comerciales. Incluso se interrumpió el espectáculo por un minuto para insertar publicidad de drones, algo que generó malestar entre los espectadores.
Más allá de los aspectos publicitarios, los presentadores también mostraron su embeleso por los vestidos que lucían y recurrieron a lugares comunes y frases hechas para desear un mejor futuro. Uno de los comentarios más criticados fue cuando Laura Escanes manifestó su deseo de "ponerse más fuerte", en aparente alusión a los concursantes de programas como "La Travessa".
Si bien los presentadores mostraron buena voluntad y simpatía, su excesiva locuacidad impidió que el público pudiera disfrutar plenamente del espectáculo, que incluyó un festival de agua, fuego y la creación musical de Marc Parrot. Incluso cuando se incorporó la señal de Catalunya R dio, los comentarios continuaron opacando la celebración.
En contraste, el programa de monólogos de Quim Masferrer, emitido el lunes previo a las campanadas, tuvo una excelente recepción, con un 26,8% de cuota de pantalla. La parodia del video de Rosalía y los diálogos con el público fueron los puntos más destacados de esta propuesta, que supo encontrar el equilibrio entre el humor y la reflexión sobre el año que terminaba.
En general, las campanadas de TV3 dejaron un sabor agridulce, con una excesiva presencia de publicidad y promoción que opacarón la tradicional celebración de Fin de Año. Si bien los presentadores mostraron buena actitud, su constante verborragia impidió que el público pudiera disfrutar plenamente del espectáculo preparado por la cadena.











