El dictador chino Xi Jinping lanzó un contundente mensaje dirigido "al pueblo chino de ambos lados del estrecho de Taiwán", afirmando que la "reunificación de nuestra patria, una tendencia de estos tiempos, es imparable". Esto se produce en medio de una escalada militar sin precedentes, con el Ejército Popular de Liberación (EPL) realizando ejercicios que simularon un bloqueo de los principales puertos taiwaneses.
Según informes, el EPL disparó 27 misiles desde la costa china hacia aguas cercanas a Taiwán, y desplegó al menos 70 aviones de guerra, 11 buques de la Armada y 14 de la guardia costera militarizada china. Estos ejercicios, que Pekín calificó como "Misión Justicia 2025", fueron condenados por la comunidad internacional como "desestabilizadores" y generadores de tensión en el estrecho de Taiwán.
En su mensaje de Año Nuevo, Xi Jinping reafirmó la postura de China al declarar que la reunificación con Taiwán es una "tendencia imparable", a pesar de que la isla cuenta con su propio gobierno, ejército y moneda. Esto se produce en medio de una escalada de tensiones, luego de la autorización por parte de Estados Unidos de una venta récord de armamento a Taiwán y las recientes declaraciones de Japón sobre una posible respuesta militar en caso de agresión.
El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, advirtió que estos ejercicios militares no son un incidente aislado y suponen riesgos significativos para el transporte marítimo, el comercio y la paz en el mundo. La Guardia Costera de la isla mantiene 11 embarcaciones desplegadas, ante la presencia residual de buques chinos fuera de la línea de 24 millas náuticas.
La comunidad internacional, incluyendo a Japón y Australia, condenó los ejercicios de China, calificándolos de "desestabilizadores" y generadores de tensión en el estrecho de Taiwán. En respuesta, Pekín arremetió contra estas críticas, acusando a estos países de ignorar a las fuerzas separatistas que intentan lograr la independencia de Taiwán por medios militares. China sostiene que sus acciones son necesarias y justas para defender su soberanía nacional e integridad territorial.
La situación en el estrecho de Taiwán se ha vuelto cada vez más volátil, con China intensificando su presión militar y diplomática sobre la isla. Expertos advierten que esta escalada de tensiones podría tener graves consecuencias para la estabilidad regional y mundial.











