Lucila "La Tora" Villar, exparticipante de Gran Hermano, compartió recientemente una profunda experiencia personal: su bautismo a los 30 años. Este acto espiritual, que la conductora de LUZU TV y Telefe describió como "trascendental", representa un hito en su trayectoria de fe y crecimiento personal.
Según relató Villar, su vínculo con la espiritualidad se remonta a hace aproximadamente cinco años, pero fue en un momento de "profunda aflicción" cuando sintió la necesidad de dar este paso. Movilizada por ese vacío interno, contactó a la persona que le habló de Dios por primera vez y solicitó su compañía en esta ceremonia que buscaba alinear su vida interior con las enseñanzas que ya difundía.
Más allá de este importante acontecimiento espiritual, Lucila también aprovechó para documentar su proceso de transformación a través de una serie de retratos inéditos. Desde cambios de look, como una peluca rubia y una cabellera más larga y oscura, hasta evidencias de su constante entrenamiento físico, la presentadora dejó en claro que su crecimiento abarca tanto el plano estético como el mental y espiritual.
"Todo es un avance", expresó Villar, quien a sus 30 años se muestra más segura y plena que nunca. Sus seguidores no tardaron en reaccionar con elogios, destacando su humildad y esa esencia particular que la distingue en la televisión actual.
Este 2025 se consolidó como el periodo en el que La Tora se mostró de manera integral, compartiendo desde postales informales frente al espejo hasta la confesión de su bautismo. El mensaje es claro: el crecimiento es un viaje que abarca tanto el alma como el cuerpo, logrando que su "algo especial" brille con más fuerza que nunca.












