En la Ciudad de México, la celebración de Año Nuevo siempre ha sido una fiesta llena de glamour y estrellas. Desde antaño, figuras del espectáculo han encabezado los shows y cenas que se organizan para despedir al año viejo y recibir al año nuevo.
En diciembre de 1948, en el lujoso Salón Candiles del Hotel del Prado, el legendario cantante y actor Jorge Negrete protagonizó una cena-baile para darle la bienvenida al año 1949. El evento, anunciado en las páginas de EL UNIVERSAL, contó con la actuación especial de Negrete, quien estuvo acompañado por el maestro de ceremonias Tito Junco. Los asistentes disfrutaron de un menú de alta cocina, principalmente de influencia francesa, que incluía platillos como foie gras, consommé "Royale", medallón de langostino, pavo relleno y postres finos como mandarina glacé y frandisé. La velada se amenizó con música de orquesta y se obsequiaron a los invitados gorros, serpentinas, confetti, silbatos y chicharras.
Años más tarde, en 1980, la vedette Olga Breeskin protagonizó una cena show de fin de año en el Hotel Continental para recibir el año 1981. Breeskin, conocida por su belleza y su habilidad para tocar el violín en vivo como parte de su acto, deleitó a los asistentes con su espectáculo lleno de elementos teatrales y de revista. El Hotel Continental, ubicado en Paseo de la Reforma, era en esa época un ícono de lujo en la Ciudad de México, famoso por su centro nocturno Belvedere y los shows de Olga Breeskin.
Tanto el Hotel del Prado, donde Negrete celebró Año Nuevo en 1948, como el Hotel Continental, donde Breeskin recibió a 1981, ya no existen. El primero sufrió graves daños en el sismo de 1985, mientras que el segundo fue demolido en 1986 tras el mismo terremoto. Sin embargo, el recuerdo de estas elegantes fiestas de Año Nuevo con las estrellas del Cine de Oro Mexicano sigue vivo en la memoria de los capitalinos.












