China ha anunciado la "conclusión exitosa" de sus ejercicios militares con fuego real alrededor de Taiwán, a pesar de las advertencias y críticas internacionales. Durante dos días, el Ejército Popular de Liberación (EPL) desplegó destructores, fragatas, cazas y bombarderos para simular un bloqueo de los principales puertos taiwaneses y ataques a objetivos marítimos de la isla.
Pekín calificó estas maniobras, que incluyeron el lanzamiento de misiles, como una "severa advertencia a las fuerzas separatistas de Taiwán y a las fuerzas externas que interfieren". Sin embargo, el gobierno taiwanés las tildó de "altamente provocadoras y temerarias", y aseguró que no lograron imponer un cerco a su territorio.
Horas después del fin de los ejercicios, la Guardia Costera de Taiwán informó que los buques de guerra chinos habían comenzado a retirarse, aunque algunos aún permanecían en la zona. "No podemos bajar la guardia", advirtió un oficial.
Las tensiones entre China y Taiwán se han intensificado en los últimos meses, después de que Estados Unidos autorizara una venta récord de armamento a la isla y de que Japón sugiriera responder militarmente en caso de una agresión de Pekín. Tanto Japón como Australia han condenado los "ejercicios desestabilizadores" de China, que a su vez ha acusado a estos países de "hacer la vista gorda" ante las "fuerzas separatistas" de Taiwán.
El presidente taiwanés, Lai Ching-te, alertó que estas maniobras militares "no son un incidente aislado" y suponen "riesgos significativos" para la región, el comercio y la paz mundial. Ante este escenario, la comunidad internacional sigue atenta a los próximos movimientos de China y Taiwán, en medio de una creciente tensión geopolítica en el estrecho de Taiwán.












