El 2025 trajo consigo una serie de cambios en el Ministerio de Educación Pública (MEP) de Costa Rica que generaron controversia y críticas. La cartera ha estado bajo la lupa pública por la crisis educativa que atraviesa el país, una situación que se reconfirmó en el X Informe del Estado de la Educación publicado en agosto.
Leonardo Sánchez Hernández, el nuevo ministro de Educación, asumió el cargo el 1 de febrero y se ha propuesto combatir esta crisis en los meses que le quedan a la actual administración. Entre los acontecimientos más sonados de este año se encuentra la eliminación del Programa de Afectividad y Sexualidad Integral, una decisión que generó fuertes críticas de diversos sectores.
La exministra Anna Katharina M ller, quien renunció el 31 de enero, también dejó pendientes la reglamentación de las pruebas de idoneidad para docentes y la publicación de la ruta de la educación. Sánchez, por su parte, presentó en junio un plan de trabajo con ejes que van desde la enseñanza de matemáticas y lectoescritura hasta el biling ismo y la infraestructura educativa.
Uno de los cambios más radicales que el ministro Sánchez impulsa para el 2026 es la prohibición del uso de celulares en el aula, salvo con fines pedagógicos. Además, se prohibirá el uso de tatuajes, piercings y cabello de colores en los estudiantes, y estos ya no podrán adelantar ni arrastrar materias, lo que implicaría repetir el año completo.
Estos cambios dependen de la aprobación del nuevo Reglamento de la Evaluación de los Aprendizajes (REA) que revisa el Consejo Superior de Educación. Mientras tanto, el ministro Sánchez enfrenta el reto de combatir una crisis educativa que, según el X Informe del Estado de la Educación, se ha profundizado durante este gobierno, con estudiantes de secundaria que presentan habilidades correspondientes a primaria.











